¿Por qué son tan especiales las empanadas gallegas?

Las empanadas gallegas nacen en época de los godos hacia el siglo VII y es allí donde se decretan las normas para elaborarlas, ya que era una comida ideal para los viajantes por ser una preparación tapada y fácil de llevar, que evitaba el contacto del interior con el polvo, el barro y otros agentes contaminantes del exterior.

¿De qué están hechas las empanadas gallegas?

Dicen que el secreto está en la masa y por eso queremos hablar de ella, aunque el secreto realmente está en la experiencia, el mimo de tratar la masa, la experiencia y el conocimiento para preparar unas excelentes empanadas gallegas. La masa, tradicionalmente, lleva harina de trigo o de maíz (en las Rías Baixas), manteca de cerdo y agua, aunque esta es la versión clásica y cada vez se utilizan más variantes para elaborarlas. Es una masa de textura fina que se elabora en un molde de unos 25 o 30 centímetros de diámetro o bien se corta y se le da forma para hacer la versión de empanada pequeña e individual.

El relleno de las empanadas gallegas

Las empanadas gallegas suelen llevar carne de cerdo o de vaca o bien pescados como el atún o las sardinas, aunque pueden prepararse con distintos alimentos, pero casi todos ellos tienen como base principal un delicioso sofrito de cebolla y pimientos y, a diferencia de lo que podamos pensar, tradicionalmente no suele llevar tomate en el sofrito. El relleno puede llevar olivas, pimientos, atún, huevo, champiñones, queso, chorizo… Se hace al gusto y, una vez cerrada la pasta y bien sellada con la ayuda de las propias manos o con un tenedor, se embadurnan con huevo batido y van al horno.

La diferencia de la preparación de empanadas reside en el tipo de sustancia líquida que se utiliza para elaborarlas como puede ser agua, leche, vino, cerveza, etc.   Y también el tipo de grasa que se utilice, ya que puede ser manteca de cerdo, aceite de sofrito, mantequilla… Así como el tipo de harina que se emplee, que puede ser de maíz, trigo, centeno, mezcla de harinas…

Normalmente suele utilizare levadura prensada de panadería para elaborarlas, pero varía según el tipo de preparación que quiera elaborarse. El secreto de las empanadas gallegas está en llevar a cabo un buen amasado, que sea continuado y con ritmo hasta conseguir ese punto justo de masa elástica, suave y no pegajosa.

Para conseguir que salga bien dorada es importante que añadamos pimentón dulce molido y lo mezclemos con el líquido utilizado para su elaboración y pintemos la superficie con huevo batido antes de meterla al horno. Después se hornea, con el horno previamente calentado, colocando las empanadas a una altura media y utilizando una temperatura de 220 grados a unos 45 minutos.

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